
Hace un mes, Ninja trató de coser la boca a su dueño para que no le pegase más la bronca y en lugar de eso, se la tragó y tuvieron que ir de urgencias.
Aquí está el relato fotográfico, el traslado al veterinario, la radiografía con la fina aguja insertada y casi un mes arreándose golpetazos con la consabida y molesta campana protectora.
¡Eso si, guapo lo estaba un rato, con campana y todo!
1 comentario:
Pobre dueño y pobre gato, pero es que son tan liantes. Menos mal que lo pillasteis a tiempo
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