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lunes, 6 de mayo de 2013

UNA HISTORIAL REAL

Alexander Lewyt empezó a los 14 años vendiendo aspiradoras por los suburbios de Nueva York, y viendo los problemas que las filtraciones de polvo producían en los aparatos, años más tarde inventó la primera aspiradora sin bolsa, la "Lewyt 1950".
 
Con los años fue amasando una gran fortuna que invertía en su totalidad en obras de arte, pero tras conocer a Babette -gran defensora de los animales- en 1953 y convertirse en su esposa, empezó a destinar buena parte de su fortuna y dividendos a la protección de los animales abandonados.
 
En 1963 una sociedad protectora de animales, 'The North Shore Animal League', se disponía a cerrar tras la bancarrota y sacrificar todos sus animales, cuando Babette Lewyt se interesó por la situación e implicó igualmente a su marido, quién pronunció entonces la que es quizá su frase más célebre: "No adoro a los animales. Mi mujer adora a los animales y yo adoro a mi mujer".
 
 
Tanto la adoraba que Lewyt organizó una aparatosa campaña para movilizar a los vecinos de Nueva York y comprometerles con la necesidad de adoptar a perros y gatos. Lo hizo incluso con uno de sus famosos vecinos, el cantante y estrella televisiva Perry Como, para darse publicidad, consiguiendo no solo reflotar la sociedad North Shore, sino que en 1972 estuviese ya dando animales en adopción al ritmo inaudito de 3.000 al año. "Nunca antes ninguna organización de protección de animales había pagado para publicitar la adopción y competir con las tiendas de animales y los criaderos", escribieron en Animal People Online cuando, a finales del año pasado, falleció la centenaria amante de los animales, Babette Lewyt, que ha dejado un importantísimo legado para la protección de los animales abandonados.

1 comentario:

MAMEN dijo...

Que bonita historia. ¡Ojala más personas con posibles hiciesen lo mismo!
Un saludo