Ninja
Pepe
Tulito
Ya sabemos que el gato nunca tiene dueño, simplemente se adapta a nuestra vida y, lógicamente, se aprovecha de ella. Pese a eso que puede parecer negativo, el gato es un animal muy alegre, cariñoso y fiel y aunque mantenga su instinto independiente durante toda su vida siempre será una mascota -o compañero- más que especial, muy zalamera y muy poco 'latosa'. Si quieres una mascota que cumpla tus órdenes, juegue contigo cuando tú quieras y vaya a ti cuando lo llames, el gato no es para ti. Opta por un perro.
Voy a empezar yo, soy Baldomero o Baldwin como prefieras llamarme, el de los grandes ojos azules. Por la mañana me gusta desayunar prontito, pero como a la jefa del spa le gusta dormir, he decidido despertarla cada día a las seis. Me subo a su cama y le saco las sábanas, le toco la cara y le maúllo hasta que abre los ojos.
Ahora es mi turno, soy Mey, la gata siamesa. Yo soy más nocturna y pendenciera. Por la noche en cuanto la dueña se mete en la cama voy corriendo y le ronroneo a toda máquina para que me cepille y acaricie. ¡Y qué no se le ocurra parar, porque me enfado!
Yo soy Tuli, Tulito para los íntimos, el gato de dos colores. No protesto, no doy la lata, todo me va bien. Aunque soy el dueño de esta mansión, estos okupas temporales me toman el pelo. Se comen mi comida, me quitan el sitio en la cama, me ensucian el serrín y así todo el día. Si me harto me van a oír.
Soy Bebé, pero a pesar del nombre soy el más grande, claro soy un perro. Mi único interés es comer bien, salir a pasear y que me achuchen. Me gusta enseñar mis muñecos a los invitados, y me encanta 'hablar' aunque la anfitriona dice que hago ruiditos.